Ingredientes

Avellana

Hazelnuts

La avellana es un fruto seco que produce el avellano común. Existen distintas variedades, pero la más usual es la avellana silvestre. La semilla del fruto es la parte comestible, de un color blanco amarillento, aceitosa y deliciosamente dulce. La piel que la rodea, que se desprende fácilmente, se quita antes de su consumo.

Aunque hay que destacar que la avellana es un fruto del que se aprovecha casi todo: las hojas sirven de alimento al ganado,  se utilizan en los laboratorios (junto con la corteza para elaborar coagulantes) y la madera también se usa, para hacer objetos de madera.

Los tipos de avellana más conocidos son:

  • La  avellana Filbert, cultivada en EEUU,
  • La avellana de Constantinopla, de Asia Menor y sureste europeo,
  • La avellana de Reus, de la provincia de Tarragona, con Denominación de Origen.

En el mercado podemos encontrar la avellana de muchas maneras: con y sin cáscara, pelada o no, enteras, troceadas o molidas, al natural, tostadas y saladas. Lo único a tener en cuenta es que si compramos avellanas con cáscara, ésta no debe tener agujeros ni grietas.

Su uso en la gastronomía, sea en crudo o cocinada, está muy extendido sobre todo para elaborar salsas, en ensaladas, en aperitivos y sobre todo en repostería y confitería, para elaborar helados, bizcochos, pasteles, chocolates y turrones. También se elaboran leche de avellana, jaleas, manteca y aceite.

Valor nutricional de las avellanas

Las avellanas tienen un altísimo valor nutricional, son muy beneficiosas para la salud y se recomienda su consumo diario, en pequeñas proporciones eso sí, puesto que como todos los frutos secos son muy calóricas. Contienen proteínas, ácidos grasos (de los saludables, monoinsaturados), minerales y vitamina E y C.

Por esto son recomendables como fuente de calcio y antioxidantes, protegiéndonos del envejecimiento celular y enfermedades degenerativas. Ayudan a reducir el colesterol alto, ayudan a la digestión (son ricas en fibra) y tienen propiedades antiinflamatorias.

Para conservar en perfecto estado las avellanas, nada mejor que mantengan la cáscara, pero siempre hay que guardarlas alejadas de la humedad y el sol y en un recipiente herméticamente cerrado.

Como dato curioso, comentar que en Alemania, las avellanas tienen además un significado especial, son un símbolo de fertilidad, por lo que se regalan a los novios en su noche de bodas.