Ingredientes

Café

Steaming cup of coffee

El café es la bebida que se obtiene después de tostar y moler las semillas de los frutos del cafeto (Coffea). El cultivo de esta planta está sobre todo extendido en los países subtropicales y tropicales; los principales productores de café están en América del Sur (Brasil, Colombia), Kenia, Vietnam y Costa de Marfil.

Aunque antiguas leyendas sobre el cultivo del café hablan de su procedencia de Arabia, realmente el café es originario de Etiopía (eso sí, fueron los árabes los primeros en descubrir los beneficios del café).

La industria del café mueve cifras altísimas de millones de dólares al año y da trabajo a miles de personas, para su recolección y posterior manipulación manual (secado, clasificación de los granos, tueste, molido, almacenamiento, etc).

Variedades de café

De los arbustos del Coffea, son dos las variedades que se utilizan para preparar la famosa bebida:

  • Cafeto Arábica. Es el más antiguamente cultivado (es la especie original)  y del que proviene casi la totalidad de producción de café hoy en día. Es fino y aromático.
  • Cafeto Robusta. Es más resistente que el anterior, y más rico en cafeína, más fuerte y ácido. Es la variedad que se suele emplear para fabricar las mezclas (el café molido más económico)  y el café soluble o instantáneo.

Aunque también se pueden clasificar los cafés por el tamaño de su grano y por su procedencia.

Las variedades de café más conocidas y populares son:

  • Excelso de Medellín, café colombiano suave y de bastante cuerpo, con un ligero sabor a fruto seco
  • Blue Montain (Jamaica), delicioso, es uno de los cafés más caros del mundo
  • Kenya, de fuerte sabor
  • Java, con un toque ahumado, bastante difícil de conseguir
  • Guatemala
  • Moka de Etiopía (la cuna del café), de gran calidad
  • Nicaragua, destaca por su baja acidez, muy utilizado en las mezclas de café
  • Santos de Brasil, de Sao Paulo
  • Sumatra, parecido al Java, de fuerte sabor
  • Tanzania Kilimanjaro, menos ácido que el de Kenya

Propiedades del café

El café, contrariamente a las leyendas que lo han convertido en una sustancia perjudicial para la salud, es altamente beneficioso para el organismo, eso sí, tomado con moderación (no excederse de cuatro tazas al día, como mucho). Las bondades del café se deben a su contenido en cafeína, polifenoles, vitamina B3 (niacia) y oligoelementos (sodio, calcio, hierro, fósforo y sobre todo potasio).

Así, tomar una taza de café puede resultar igual de saludable que ese vasito de vino diario que, por sus propiedades antioxidantes, es tan recomendable. Efectivamente, por su contenido en cafeína (ayuda a mantener alto el rendimiento físico y mental) es mejor evitarlo unas cuatro horas antes de ir a dormir.

Por supuesto, qué decir de toda la implicación social que tiene el café. Supone para la mayoría de nosotros un rito por las mañanas, un “empujón” para subir el nivel de energía, un “tomar un café”  para quedar con alguien.

Un apunte a considerar, solemos creer que el sabor y aroma están en la cafeína, pero esto no es así, realmente el café tiene solo un 12% de cafeína (menos que el té), el sabor se debe a los aceites naturales y azúcares de cada grano. Y un término a aclarar, cuando decimos “torrefacto”, significa que durante el tueste de los granos se le ha añadido azúcar.

Hay muchísimas formas y preparaciones para degustar el café: espresso, café de filtro, café turco, ristretto, descafeinado, carajillo, café americano, café moca, café irlandés, y un largo etcétera. Incluyendo aquí los licores y cremas de café.

Y en cuanto a cómo consumirlo, también son muchísimas las posibilidades y variedades. Casi siempre se le añade azúcar, pero el chocolate resulta ser un compañero perfecto. Además es también muy popular el añadir al café, nuez moscada, canela, cardamomo, hielo o una rodajita de limón.