Ingredientes

Carne de Cerdo

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Hablar de la carne de cerdo es referirnos a una de las carnes rojas más consumidas a nivel mundial. Por supuesto, teniendo en cuenta que hay culturas donde la religión prohíbe su consumo (el islamismo y el judaísmo).

Una aclaración importante, antes de continuar detallando las bondades de esta carne procedente del cerdo, es desmentir una “leyenda negra” que ha acompañado a la carne porcina durante bastantes años: se creó el mito de que era absolutamente rica en colesterol y por lo tanto perjudicial para la salud. Nada más lejos, la carne porcina contiene mayoritariamente grasas monoinsaturadas (del tipo del ácido oleico, el del aceite de oliva). Las grasas saturadas (las menos aconsejables) solo están presentes en algunos cortes del cerdo, y aún así, en baja proporción.

Por esto, hay que dejar bien claro que el consumo de carne porcina es altamente recomendable, por supuesto teniendo en cuenta el corte del animal. Será mejor elegir las partes magras, como son el solomillo, la cinta de lomo, la paleta (paletilla o espalda) y el jamón. Menos recomendable y con lo que se debe moderar el consumo es con los productos derivados del cerdo, que son muchos y muy apetitosos, como por ejemplo los embutidos, charcutería, salchichas, hamburguesas preparadas y salazones como el bacon o panceta. Estos productos llevan en su composición aditivos, conservantes y un exceso añadido de grasas.

También hay que tener en cuenta, la forma en que se cocina la carne. La carne de cerdo admite multitud de preparaciones, pero no es lo mismo prepararla frita o acompañada de salsas enriquecidas con nata, que sencillamente prepararla al horno o a la plancha..

Para acabar con el tema de los beneficios de la carne porcina, destacar que nos aporta proteínas de alto valor biológico, ya que contiene todos los aminoácidos esenciales para el organismo. Además es rica en vitaminas del grupo B (sobre todo B1 y B12), hierro y zinc.

Según el modo en que el cerdo ha sido criado y alimentado, hablamos de cerdo ibérico de bellota, cerdo ibérico de recebo o cerdo ibérico de pienso, según hayan consumido más o menos pienso, hierbas o bellotas. Cuando decimos cochinillo o lechazo nos referimos al cerdo de pocas semanas de vida y cuando decimos lechón, nos referimos al cerdo de pocos meses de vida.

Del cerdo se aprovecha casi todo el cuerpo, a la hora del despiece: el morro, los sesos, la papada, los pies y las manos (normalmente estofados y cocidos), el rabo (muy típico en la cocina española, acompañado de legumbres) y el codillo (muy gelatinoso pero carne magra también). Otras partes del cerdo son, tal como decíamos al principio, la cinta de lomo, el cuello y el solomillo, que son carnes magras.

Un par de curiosidades

Hemos oído hablar mucho del término “triquinosis”, esto significa que la carne de cerdo, si se consumiera en crudo y sin haber pasado el control sanitario de las autoridades veterinarias, podría transmitir esta enfermedad (causada por un parásito que un cerdo enfermo podría tener). Por esto se recomienda cocinar completamente la carne porcina.

Y en cuanto al hecho de que al cocinar la carne, pase de tener un color rojo a ponerse ligeramente blanquecina, comentar que esto se debe a la mioglobina (una hemoproteína muscular) presente en la carne de cerdo.

Así pues, no dejemos de incluir un par de veces o tres a la semana el consumo de carne porcina. Ya hemos visto cuantas propiedades beneficiosas tiene para la salud y la infinidad de modos de cocinarla para preparar deliciosas recetas.