Ingredientes

Clavo

Clove

El clavo de olor son las flores que no se abren (los botones secos) del árbol del clavo. El nombre “clavo” viene del francés, de la palabra “clou du giroflier”, por la forma de clavo pequeño que tienen los botones antes de abrirse.

El clavo es originario de las Islas Molucas, Indonesia, antiguamente llamadas “Islas de las Especias”. Aunque ya en el siglo III a.C. los chinos utilizaban el clavo, fueron los árabes quienes introdujeron esta especia en Europa. Cabe señalar que a lo largo de los siglos, el clavo ha sido  una de las especias más valoradas y valiosas en el comercio, por ejemplo en el siglo XVII incluso era tasado en oro.

Usos del clavo

Su uso como especia está muy extendido en las cocinas de todo el mundo, sea entero o molido. Aunque hay que moderar la cantidad que se utiliza porque es una especia de sabor muy fuerte (entre acre y picante) y muy aromático.

Se emplea para preparar todo tipo de guisos, de carne, legumbres, salsas, sopas, adobos e incluso está presente en la elaboración de pasteles, compotas  y vinos calientes.

Beneficios del clavo

Además de su uso en la cocina, el clavo tiene propiedades medicinales.  Y a lo largo de la historia, se ha venido empleando también como conservante para los alimentos y como perfume (para el aliento, para elaborar inciensos, en aromaterapia, etc.)

Principalmente es bueno para tratar la flatulencia (gracias al aceite esencial, eugenol, que contiene). Y también tiene propiedades analgésicas, antisépticas  y anestésicas. De ahí que todavía hay quién utiliza la receta casera de poner un clavo de olor en el diente o muela que duele y de ahí viene el consejo de no morder un clavo porque te adormece la lengua.

Por último, tener en cuenta que el clavo, aunque se comercializa tanto en polvo como en grano, es mejor si lo compramos entero. Debido a que el aroma y el sabor se pierden rápidamente, es mejor moler los granos justo antes de emplearlos.