Carnes

Costillas de cerdo con chutney de cebollas

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La combinación del cerdo con los productos agridulces produce un maridaje que, a mi gusto, es perfecto. Esa carne tan suave y delicada cuaja magníficamente con esa especie de mermelada repleta de sabores desconcertantes que es el chutney, una comida inglesa pero con raíces en la cocina de la India, transformando a esta receta en un plato que puedes emplear para agasajar invitados o para disfrutar en tu hogar cuando quieras un placer “elevado” para deleitar tu paladar. ¿Te animas a intentarlo?

Ingredientes:

Para las costillas de cerdo:

  • Un kilo de costillas de cerdo
  • Un vaso de vino tinto
  • El zumo de un limón
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta

Para el chutney de cebollas:

  • Un kilo de cebollas
  • 100 gramos de pasas de uva
  • El zumo de una naranjas
  • El zumo de un limón
  • Una taza y media de vinagre o de vino o de sidra
  • 400 gramos de azúcar moreno
  • Una cucharada de mostaza
  • Curry
  • Jengibre rallado

Preparación:

Ninguna dificultad a la hora de preparar las costillas. Las acomodas en una fuente de horno previamente aceitada con oliva y las condimentas con sal, pimienta y el vaso de vino, a medida que las introduces en el horno hasta que estén en su punto justo. Recuerda que el cerdo debe comerse cocido y no demasiado jugoso.

Recomiendo ya para ese entonces tener preparado el chutney. Es que ese tipo de cocciones ganan bastante en sabor cuando se las tiene listas de un día para el otro. Luego lo calientas y ya. Pero bueno, vamos a la preparación del mismo en primera instancia.

Pela las cebollas y córtalas en pluma, es decir en finas láminas y colócalas en una cacerola. Luego comienza a añadir el resto de las sustancias: las pasas de uva, el zumo de naranja, el zumo de limón, el vinagre, la cucharada de mostaza, el curry, el jengibre y el azúcar moreno. Si así lo deseas, también puedes incluir las cáscaras de las frutas cortadas muy finamente. Deja que todo se cocine a fuego muy lento durante una hora y media, aproximadamente. Cuando veas que va tomando una consistencia de caramelo, bien almibarada y espesa, será el momento de reservar y guardar.

Cuando vayas a servir, cuida que las costillas estén bien a punto, colocando por cada costado una generosa ración de chutney para oficiar de compañía y dar el toque agridulce. También puedes disponer otras guarniciones más, como puré de manzanas, boniatos asados, patatas fritas y la infaltable ensalada de hojas verdes que siempre cuaja bien con un trozo de carne asada.