Ensaladas y Verduras

Humilde y omnipresente… la patata

humilde-y-omnipresentea-la-patata

Nació en los Andes, (latinoamérica) donde fue venerada y tuvo su propia deidad, pero viajó a Europa con los conquistadores donde fue tratada como alimento para cerdos, aunque también se le otorgaron cualidades afrodisíacas y mortíferas. Sin embargo, con los siglos, no sólo se reivindicó como un producto noble y versátil- quizá el más dúctil de todos en la gastronomía- sino que también se impuso como un arma para combatir las peores hambrunas de la historia europea y logró su lugar como protagonista de los principales platos de casi todas las gastronomías del planeta.

La patata es un tubérculo de apariencia rústica y poco sofisticada del que se registran cerca de 4.000 variedades, es uno de los alimentos más aceptados por todos los paladares, puede adaptarse tanto a comidas simples como a menús refinados. Aunque muchos la destierran de su dieta, tiene abundante vitamina C, gran contenido de potasio y no engorda si se acompaña de los alimentos adecuados.

Al horno, asada, hervida, entera, en rodajas, en cubos, fría, caliente, en puré, en tortillas, croquetas, sopas, y ensaladas, gratinadas o usadas como masa…, todo uso es válido para los más de 300 millones de toneladas de patatas que se producen cada año en el planeta. Quizá por eso la Organización de las Naciones Unidas declaró este 2008, el Año Internacional de la Patata, con el fin de resaltar los beneficios del cuarto alimento más consumido en el mundo. Se dice que en 20 años tendrá un papel importante para lograr la meta de garantizar la seguridad alimentaria sin destruir los recursos naturales, previendo un aumento de la población mundial de 100 millones de personas al año.
Ahora sí, comparto con ustedes esta receta muy fina, sencilla y exquisita, como plato único o acompañamiento.

Patatas al plomo con queso azul (para tres porciones)

3 patatas medianas
150 gramos de nata
100 gramos de mantequilla
150 gramos de queso azul (roquefort)
papel aluminio
sal y pimienta a gusto

Preparación:
Lavar las patatas con la cáscara, pincharlas, y envolverlas cada una en papel aluminio previamente untado con un poco de manteca. Poner cada una de las patatas envueltas al horno o a las brasas (directamente) y cocinar hasta que estén blandas (probar pinchar con un tenedor). Una vez prontas, partir cada patata en mitades y untar con mantequilla y con la salsa preparada con el queso azul y la nata. Salpimentar a gusto.