Ensaladas y Verduras

Patatas asadas a la americana

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Esta receta es bien americana. Es una forma fácil, riquísima y sencilla de comer patatas y no desperdiciar ¡ni la cáscara! Son crocantes y sequitas; el relleno es bien sabroso pues está enriquecido con un toque de hierbas.

Ingredientes:
6 patatas medianas, preferentemente gorditas y harinosas
Mantequilla cantidad necesaria
3 cucharadas de nata
3 cucharadas de cebolla de verdeo, bien picada
1 taza de jamón cocido en trocitos
2 claras
1/2 taza de arvejas cocidas
1/2 de queso rallado
Pimentón a gusto
Sal, pimienta y nuez moscada a gusto

Preparación:
Lava muy bien las patatas, con cáscara y todo, cepíllalas y sécalas con esmero. Úntalas con la manteca blanda, generosamente. Colócalas sobre una placa y cocínalas en un horno caliente por 30 minutos. Al cabo de ese tiempo retíralas y pínchalas con un tenedor, vuelve a poner las patatas al horno hasta que al presionarlas se note la pulpa blanda.
Cuando estén lista retíralas del horno. Toma una patata y hazle en la “panza” un corte profundo en forma de cruz con un cuchillo bien filoso.

Presiona con delicadeza la base de la patata, vas a ver que la cruz se abre y la pulpa se asoma hacia afuera. Retira la pulpa con una cucharita (pero no toda) y guárdala en un recipiente. Para el relleno, tamiza la pulpa de patata y agrégale 4 cucharadas de mantequilla y las cucharadas de nata. Mezcla con un tenedor hasta formar una pasta suave.

Añade la cebolla de verdeo previamente salteada con una cucharada de manteca. Condimenta con sal, pimienta y nuez moscada a gusto. Agrega el jamón cocido, las arvejas y las claras batidas a punto nieve. Incorpora bien todos los ingredientes.

Rellena con esta preparación las patatas, generosamente, de modo que salga un poco para afuera. Adhiere la cáscara al relleno. Mezcla queso rallado con pimentón a gusto. Espolvorea con esta mezcla las patatas, y coloca en el centro de cada una, una pequeña porción de mantequilla blanda.
Llévalas nuevamente al horno bien caliente hasta que el queso quede doradito… ¡una delicia!