Sales saborizadas

La sal, el oro blanco
Nada tendría sentido sin ella: del cordero a la ensalada. La sal es imprescindible en cualquier acto culinario. Podemos hacer sales saborizadas, combinando más de un ingrediente. Lo ideal es utilizar productos desecados, ya que los frescos le darán corta vida a la sal. El mejor utensilio para realizarlas es el molinillo de café, pero también puede apelarse a un mortero -con mucha paciencia- o una buena procesadora. Podemos dejarla más fina o más gruesa según el uso que se le quiera dar.
- Sal de aceitunas
Ingredientes:
70 gramos de sal gruesa
100 gramos de aceitunas negras descarozadas.
Preparación:
Corta las aceitunas en juliana, coloca sobre una placa y lleva a horno a 110 ºC, de 45 a 60 minutos hasta que estén crocantes. Procéselas, agregue la sal y continúa procesando. Moler hasta donde se desee el tamaño del grano de sal.
- Sal de hongos
Ingredientes:
150 gramos de sal marina gruesa
20 gramos de hongos secos
Preparación:
Coloca los hongos en una placa y sécalos a 110ºC. Pica y mezcla con la sal, luego pasa por el molinillo o procesadora.
- Sal de tomates secos
Ingredientes:
150 gramos de sal marina gruesa
25 gramos de tomates secos
Preparación:
Picar los tomates secos y pasarlos junto por la sal por la procesadora.
- Sal de estragón o limón
Ingredientes:
150 gramos de sal marina gruesa
10 gramos de estragón seco
1 cucharada de ralladura de limón
Preparación:
Secar la ralladura de limón en un horno a 110ºC. Moler con el estragón, y la sal.
Puede reemplazar el estragón por otras hierbas secas: orégano, romero, tomillo, salvia. Solas o combinadas.
Imagen: flickr.com
el 23-07-2008

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