Ingredientes

Sardina

Sardines

La Sardina (Sardina pilchardus), también llamada parrocha o souba, es un pescado azul  y de agua salada. Tiene su origen en la “Costa de la Sardina” en Cerdeña donde eran muy abundantes.

Pescado azul por excelencia, junto con el boquerón es uno de los pescados más saludables y populares de España. En la calidad de su carne influyen tanto su frescura como la época del año en que se come.

La sardina tiene una carne delicada y una piel muy escamada. Es un pescado en abundancia lo que hace que la regulación de la Unión Europea sea muy estricta con el tamaño de los ejemplares, las zonas, épocas y artes de pesca. La sardina sirve de alimento a muchas otras especies marinas y vive cercana a la costa y litoral, por esto es necesaria su regulación, ya que si no se regula su pesca, consumo y explotación, podría verse en peligro.

La encontramos todo el año en los mercados, su mejor momento comprende los meses de mayo a octubre que es cuando tiene mayor índice de grasa.

Las sardinas y la salud

Las sardinas tienen ácidos grasos insaturados, herramienta perfecta para regular el colesterol y recomendable para personas con enfermedades cardiovasculares. Entre las vitaminas se encuentran algunas del grupo B como la B12, B1 o Niacina y también contiene cantidades significativas de vitaminas liposolubles como A, D y E. Siendo un alimento ideal para el crecimiento de los pequeños y en los estados de embarazo y lactancia. En cuanto a los minerales, la sardina contiene fósforo, magnesio, potasio, hierro, zinc y yodo.

Su espina es una fuente importantísima de calcio. Curiosamente este nivel de calcio aumenta cuando está enlatada con la espina. Si en fresco 100g de sardinas contienen aproximadamente 50mg de calcio, enlatada con la espina, el mismo peso,  puede contener entre 200 y 250mg de calcio. Esto es debido a que durante el tratamiento térmico al que se somete para la conserva, la espina se ablanda y su calcio, pasa de la espina a la carne.

Al igual que sucede con otros alimentos, no todo es beneficioso, tienen que limitar su consumo quienes padecen hiperuricemia  o gota, por su contenido en purinas.

Curiosidades y consejos

Las sardinas cuando se cocinan a la brasa, es frecuente mantener las vísceras, que les confiere un sabor y aroma muy peculiares. Es necesario que sean muy frescas, de lo contrario nos darían un aroma rancio a la carne.

Se preparan de muchas maneras, fritas, a la plancha, en espeto, guisadas, maceradas, en escabeche. Para que estén bien jugosas no deben cocinarse demasiado, así no pierden la grasa que les da el sabor y aroma.